lunes, 23 de mayo de 2011

Mario Benedetti, La tregua


De Martín Santomé sabemos lo que nos dicen sus entradas de diario, a veces unas pinceladas sobre su persona, sobre su familia o sobre la vida gris de la oficina. Empleado viudo con la jubilación en ciernes, tres hijos con los que mantiene una tensa y afectuosa relación al mismo tiempo, viejos amigos viejos que llegan y se marchan. Nuestro narrador se describe a sí mismo como un triste con voluntad de alegre que dice haber jugado ya todas sus cartas y estar aguardando sin esperanza el final.

Pero entonces aparece una mujer, Laura Avellaneda, una joven vital, decidida, segura, inteligente, ilusionada, y entre Martín Santomé y la melancolía se establece una tregua. ¿Será efímera o, por el contrario, ganará la partida al personaje gris y resignado de Martín?

Mario Benedetti (1920-2009) publicó La tregua en 1960. Autor prolífico, poeta y narrador, escribió más de ochenta libros. A pesar de que la trama se sitúa en Montevideo y de que, de vez en cuando, aparecen briznas de vocablos uruguayos (por lo que la edición de Cátedra, con sus estupendas notas al pie, es más que recomendable), nos cuesta poco retroceder medio siglo y coger el tranvía por las calles de la capital uruguaya.

Una novela breve, de escasas 200 páginas, un diario que se lee como se escribe, en fragmentos cortos de estilo rápido, sencillo, que nos hace reflexionar sobre la fugacidad de la existencia, sobre las vidas no vividas y las treguas que no debemos dejar de atrapar con fuerza, apretando mucho los puños.



Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (18/05/2011), pinchad aquí.

viernes, 8 de abril de 2011

John Cheever, Fall river


¿Qué escribe un clásico antes de llegar a serlo? ¿Cómo son los primeros pasos de uno de los mejores cuentistas de nuestra época? John Cheever (Massachussets, 1912 - Nueva York, 1982), el Chejov de los barrios residenciales, no nos es extraño. Hemos leído sus novelas, pero quizás lo recordemos más por sus cuentos. Yo no puedo separarlo de “Reunión” o de “El nadador”, del que rodaron una película en la que un Burt Lancaster bronceado y escaso de ropa recorría las piscinas de sus vecinos.

Ahora, de la mano de Tropo Editores, nos llega esta novedad, editada en 2010, una pequeña joya. Fall river es una recopilación de trece relatos de John Cheever, escritos antes de convertirse en uno de los referentes de la narrativa norteamericana, entre los años treinta y cuarenta. Hasta ahora, habían permanecido inéditos en castellano.

Lejos de personajes muy marcados, el autor se decanta por vidas cotidianas, por parejas incapacitadas para la felicidad, por hombres que pierden su empleo (el narrador de “Autobiografía de un viajante”) o familias embargadas (“De paso”). Huérfanos del sueño americano.

Y a pesar de todo, a pesar del desarraigo, de la conformidad con un destino adverso, el peso trágico está muy medido, es sutil y resulta cercano sin caer en el melodrama.

Quizás porque hasta la vida más ordinaria resulta fascinante si se mira a través de la lente de John Cheever.



Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (06/04/2011), pinchad aquí.

Irène Nemirovsky, El baile


Irène Nemirovsky (Kiev, 1903 – Auschwitz, 1942) escribió esta historia en 1930, cuando sólo contaba con veintisiete años, y fue un rotundo éxito. Escritora ucraniana de expresión francófona, su vida está marcada por varios éxodos que acabarían en un triste final. En 1918, su familia escapó de la Revolución Rusa, primero a Finlandia, después a París. A pesar de que se convirtió al catolicismo en 1939, las leyes antisemitas de Vichy le prohibieron publicar. Detenida y deportada, murió en Auschwitz.

En esta novela breve (menos de 100 páginas) y exacta, que funciona como la maquinaria de un reloj, entramos en el hogar de los Kampf, un matrimonio judío que, gracias a un giro inesperado de la Bolsa, se han convertido en nuevos ricos. Viven en París a comienzos del siglo XX con su hija adolescente Antoinette. Sin embargo, están demasiado preocupados en presumir y aparentar en unos ambientes sociales que no acaba de aceptarlos y Antoinette sufre la indiferencia de sus padres. Para ganarse el reconocimiento de la alta sociedad parisina, a la señora Kampf se le ocurre organizar un baile, del que excluye a su hija. Herida, Antoinette fraguará el modo de vengarse.

Un relato sobre el dolor del rechazo, la crueldad infantil, tan destructiva cuando es resultado de la falta de cariño, del paso de la adolescencia a la edad adulta. Una visión despiadada de la estupidez humana, de la necesidad de ser reconocido por los demás cualquier precio y el peligro del dinero cuando cae en manos perversas. Desde el principio, nos atrapará la lucha entre madre e hija, nos invadirá el desasosiego de que algo va a pasar. Hasta describir en qué consiste la venganza de Antoinette.


Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (06/04/2011), pinchad aquí.

viernes, 25 de febrero de 2011

Italo Calvino, Los amores difíciles


Italo Calvino (Cuba, 1923 – Siena, 1985) es, sin duda, uno de los pilares de la literatura italiana del siglo XX. Dejó en suspenso sus estudios de agrónomo a causa de la II Guerra Mundial y se graduó en Letras años después, con una tesis sobre Joseph Conrad. ¿Quién no recuerda sus personajes fabulosos de El vizconde demediado, El barón rampante, El caballero inexistente?

En primero de carrera, un profesor escribió su nombre en la pizarra y, de este modo, yo lo descubrí. Leí con avidez todo lo que de él caía en mis manos, sin hacer distingos entre ensayos, cuentos o novelas. Guardo buenos recuerdos de aquellas lecturas febriles, pero Los amores difíciles (1970) es el libro que mejor ha cumplido años conmigo.

Reeditado en 2009 por Siruela, recoge trece cuentos, trece historias sencillas sobre la ilusión del amor y sus trabas. Uno de mis favoritos quizás sea el titulado “La aventura de un matrimonio”, donde el obrero Arturo Massolari, trabajador nocturno, deberá convivir con la sombra diurna de su mujer, que se levanta de la cama cuando él se acuesta. O “La aventura de un viajero”, en el que se narra el incómodo recorrido en tren de un hombre enamorado, con la esperanza de encontrarse con su novia, que vive en otra ciudad.

Relaciones titubeantes que empiezan, parejas condenadas a la brevedad, a la inmediatez, a la imposibilidad. Y, sin embargo, la esencia del amor permanece, ese gozo de amar (un poco difuso a veces), de que el ser amado exista, aunque el vínculo sea fugaz o esté torpedeado por las responsabilidades, la distancia, la diferencia.



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David Gilmour, Cineclub


¿Cuántas novelas han sido llevadas al cine? Muchas. Pero, ¿y si formulásemos la pregunta al revés? Entonces, toparíamos con Cineclub, de David Gilmour (Ontario, 1949), una novela autobiográfica hecha a partir de muchas películas.

En ella, David Gilmour se narra a sí mismo y los tres años que pasó viendo películas, en su cineclub familiar, junto con su hijo Jesse, un adolescente que pierde interés por los estudios y abandona el instituto. A través de títulos clásicos y modernos, de factura europea, japonesa o americana, de directores como Hitchcock o Tarantino, padre e hijo reflexionarán sobre la técnica del lenguaje cinematográfico (los planos) o las razones por las que un personaje reacciona de una determinada manera.

A caballo entre el testimonio, el ensayo y la novela, Cineclub se ha convertido en una lectura llena de admiradores. Su autor, periodista, escritor y crítico de cine, posee un estilo sencillo y cuidado a la vez. Al principio, nos engancharán las referencias a películas clásicas que todos hemos visto ("Los cuatrocientos golpes", "Qué bello es vivir", "Ladrón de bicicletas", "Ran"…). Después, será la buena mano del novelista, las tramas, los personajes, los que nos revelarán que las películas son sólo una anécdota para contar una historia sobre padres e hijos, educación y convivencia.

Una novela solvente, de amena lectura, y un libro muy recomendado para ese amigo cinéfilo, que se ha visto todas las películas, las malas y las buenas, las antiguas y las modernas, que es capaz de recordar escenas y disfruta hablando de ellas. Pero también, una reflexión en torno a la necesidad de la presencia de los padres con su tiempo en la educación de los hijos. Casi nada.

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jueves, 27 de enero de 2011

Wallace Stegner, En lugar seguro


Esta es la historia de una amistad que acompaña la vida de dos matrimonios, los Lang (Sid y Charity) y los Morgan (Larry y Sally). Treinta años después de conocerse, se reencuentran con motivo de la enfermedad terminal de Charity. La novela transcurre en un solo día, en el que, bajo la óptica de Larry Morgan, se agolpan los recuerdos de toda una vida en común.

Una novela sobre vidas apacibles, donde no hay violencia, ni infidelidades, ni pasiones escabrosas. Donde la virtud pugna por emerger y el esfuerzo del amor mejora a los seres. Donde los personajes son generosos, vitales, alegres, a pesar de las dificultades, de la enfermedad, de la muerte, de todas esas esquirlas de la existencia que vienen a clavarse en la burbuja protectora de la familia y la amistad, esos “lugares seguros”.

Wallace Stegner (1909-1993), novelista y profesor de literatura norteamericano, escribió esta brillante y profunda novela cuando se acercaba al final de su trayecto. Ya había escrito lo que había deseado, ya había ganado todos los premios. No tenía nada más que demostrar y, sin embargo, compiló en En lugar seguro una auténtica lección de vida. Por suerte, Libros del Asteroide nos traduce la obra de Stegner, absurdamente desconocida en España hasta ahora. ¿Cómo era nuestra vida de lectores antes de que empezasen a gravitar estos magníficos cuerpos celestes?

Una lectura intensa y bella que deja poso y tiene efectos secundarios. Al terminar En lugar seguro, quedaréis temporalmente incapacitados para leer nada más. El que avisa no es traidor.


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Domingo Villar, La playa de los ahogados


Domingo Villar (Vigo, 1971) lleva dos novelas escritas, ambas policíacas, ambas situadas en su Galicia natal. Sus tramas resultan originales y bien resueltas, coherentes, claras, sin golpes de efecto artificiales. Los protagonistas no son superhombres, ni superpolis. Sus libros intrigan, pero también se disfrutan. Cuida el estilo, el equilibrio, el no dárselo todo mascado al lector. Y eso se nota. Y se agradece.

Como no podía ser de otro modo, La playa de los ahogados comienza con un cadáver, un ahogado en una playa de las Rías gallegas. Un marinero de la zona. Lo que en un principio parece un accidente, poco después se convierte en un asesinato: la víctima tenía las manos atadas y el nudo no lo pudo hacer él mismo. En el pueblo, todos parecen ocultar algo.

El inspector Leo Caldas y su ayudante Rafael Estévez se encargan de resolver el crimen. Si el inspector gallego es lacónico, delicado, ambiguo y silencioso, su ayudante, un aragonés destinado a la comisaría de Vigo, posee un carácter muy distinto, impetuoso, bruto, directo. El contraste entre la forma de ser de los gallegos y los maños, estereotipada en estos dos personajes, pondrá el punto de humor y relajará lo terrible del acto criminal.

Una lectura para amantes del género policíaco, con todos los ingredientes que nos gustan (un crimen misterioso, una pareja de detectives, unas pistas cuidadosamente diseminadas), pero también una novela original, de aquí, bien escrita y que se lee de un tirón.


Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (26/01/2011), pinchad aquí.