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jueves, 29 de diciembre de 2011

J.D. Salinger, El guardián entre el centeno



Bajo este misterioso título, se esconde un clásico de la literatura norteamericana, muy recomendable para aquellos que hayan visto esta novela solo desde el asiento de atrás, desde el mito del asesino de John Lennon o las excentricidades de su autor, J.D. Salinger (1919-2010).
Si bien es cierto que se ha escrito mucho sobre ambas cuestiones, El guardián entre el centeno es una historia sencilla y que funciona, un relato en primera persona en la que el protagonista, Holden Caulfield, nos narra cómo es expulsado del colegio y decide pasar un fin de semana “de aventura” en Nueva York, antes de volver a casa y que sus padres se enteren de su expulsión.
El joven Holden tiene algo de adolescente irónico y resentido, hostil hacia el mundo de los adultos, hacia la generación que lo precede. Quizás porque en 1951, año de la publicación de la novela, los jóvenes habían perdido el tren de la heroicidad. Un ejemplo de esos personajes que tanto nos gustan, un personaje varado, confuso en un mundo que no lo comprende, sobre el que pasa sin hacer ruido.


Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (21/12/2011), pinchad aquí.

lunes, 23 de mayo de 2011

Marian Womack, Memoria de la nieve


¿Quién no se ha quedado inmóvil al contemplar un paisaje nevado, al escuchar el silencio en el que la nieve sepulta a las ciudades? Sus copos no son inocentes: congelan el tiempo, acallan el bullicio, sepultan los colores en uno solo, un blanco brillante que nos hace entornar los párpados hasta casi cerrarlos.

Algo parecido ocurre en Memoria de la nieve, la primera novela de Marian Womack (Cádiz, 1975), publicada muy recientemente por Tropo Editores. Sus siete capítulos nos trasportan a siete lugares diferentes, en siete tiempos distintos, desde el Moscú Revolucionario hasta el Oxford de los años sesenta, pasando por Siberia, la sierra de Mallorca o la Antártida, el lugar donde todo es nieve. Unidos por este leitmotiv, la novela se articula como un mecanismo perfecto de narraciones circulares y personajes que aparecen y desaparecen, sin que tengamos la certeza de que sean siempre los mismos, que se van inmiscuyendo unos en las historias de otros, como muñecas rusas indisciplinadas ante la locura o la muerte.

Esta novela, intensa y desasosegante, nos habla de la soledad, de lo peligrosa que resulta la hibernación en uno mismo al dar lugar a existencias enfermas de melancolía, fantasmas o impulsos de autodestrucción. Tiene algo de cuento gótico, de atmósfera inquietante, como en el capítulo titulado Oxford, la nevasca y el museo, donde el protagonista es un archivero, cuya vida bascula entre su conducta rutinaria y dos hechos que lo vienen a sacudir, a saber, las visiones de un fantasma (su hermano pequeño muerto) y la irrupción de una extraña mujer.

Una prosa muy cuidada, en la que las palabras se transforman en imágenes, olores, resplandores níveos. Una novela para lectores que piden más, a los que no asustan las vueltas atrás en la narración ni temen hacerse preguntas. Para quienes la ausencia de respuestas incluso satisface. Las historias no siempre se cierran, el final es el comienzo. Y cómo nos gusta que nos hagan extrañar lo cotidiano, lo en apariencia inofensivo.


Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (18/05/2011), pinchad aquí.

Mario Benedetti, La tregua


De Martín Santomé sabemos lo que nos dicen sus entradas de diario, a veces unas pinceladas sobre su persona, sobre su familia o sobre la vida gris de la oficina. Empleado viudo con la jubilación en ciernes, tres hijos con los que mantiene una tensa y afectuosa relación al mismo tiempo, viejos amigos viejos que llegan y se marchan. Nuestro narrador se describe a sí mismo como un triste con voluntad de alegre que dice haber jugado ya todas sus cartas y estar aguardando sin esperanza el final.

Pero entonces aparece una mujer, Laura Avellaneda, una joven vital, decidida, segura, inteligente, ilusionada, y entre Martín Santomé y la melancolía se establece una tregua. ¿Será efímera o, por el contrario, ganará la partida al personaje gris y resignado de Martín?

Mario Benedetti (1920-2009) publicó La tregua en 1960. Autor prolífico, poeta y narrador, escribió más de ochenta libros. A pesar de que la trama se sitúa en Montevideo y de que, de vez en cuando, aparecen briznas de vocablos uruguayos (por lo que la edición de Cátedra, con sus estupendas notas al pie, es más que recomendable), nos cuesta poco retroceder medio siglo y coger el tranvía por las calles de la capital uruguaya.

Una novela breve, de escasas 200 páginas, un diario que se lee como se escribe, en fragmentos cortos de estilo rápido, sencillo, que nos hace reflexionar sobre la fugacidad de la existencia, sobre las vidas no vividas y las treguas que no debemos dejar de atrapar con fuerza, apretando mucho los puños.



Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (18/05/2011), pinchad aquí.

viernes, 25 de febrero de 2011

David Gilmour, Cineclub


¿Cuántas novelas han sido llevadas al cine? Muchas. Pero, ¿y si formulásemos la pregunta al revés? Entonces, toparíamos con Cineclub, de David Gilmour (Ontario, 1949), una novela autobiográfica hecha a partir de muchas películas.

En ella, David Gilmour se narra a sí mismo y los tres años que pasó viendo películas, en su cineclub familiar, junto con su hijo Jesse, un adolescente que pierde interés por los estudios y abandona el instituto. A través de títulos clásicos y modernos, de factura europea, japonesa o americana, de directores como Hitchcock o Tarantino, padre e hijo reflexionarán sobre la técnica del lenguaje cinematográfico (los planos) o las razones por las que un personaje reacciona de una determinada manera.

A caballo entre el testimonio, el ensayo y la novela, Cineclub se ha convertido en una lectura llena de admiradores. Su autor, periodista, escritor y crítico de cine, posee un estilo sencillo y cuidado a la vez. Al principio, nos engancharán las referencias a películas clásicas que todos hemos visto ("Los cuatrocientos golpes", "Qué bello es vivir", "Ladrón de bicicletas", "Ran"…). Después, será la buena mano del novelista, las tramas, los personajes, los que nos revelarán que las películas son sólo una anécdota para contar una historia sobre padres e hijos, educación y convivencia.

Una novela solvente, de amena lectura, y un libro muy recomendado para ese amigo cinéfilo, que se ha visto todas las películas, las malas y las buenas, las antiguas y las modernas, que es capaz de recordar escenas y disfruta hablando de ellas. Pero también, una reflexión en torno a la necesidad de la presencia de los padres con su tiempo en la educación de los hijos. Casi nada.

Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (23/02/2011), pinchad aquí.