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viernes, 8 de abril de 2011

John Cheever, Fall river


¿Qué escribe un clásico antes de llegar a serlo? ¿Cómo son los primeros pasos de uno de los mejores cuentistas de nuestra época? John Cheever (Massachussets, 1912 - Nueva York, 1982), el Chejov de los barrios residenciales, no nos es extraño. Hemos leído sus novelas, pero quizás lo recordemos más por sus cuentos. Yo no puedo separarlo de “Reunión” o de “El nadador”, del que rodaron una película en la que un Burt Lancaster bronceado y escaso de ropa recorría las piscinas de sus vecinos.

Ahora, de la mano de Tropo Editores, nos llega esta novedad, editada en 2010, una pequeña joya. Fall river es una recopilación de trece relatos de John Cheever, escritos antes de convertirse en uno de los referentes de la narrativa norteamericana, entre los años treinta y cuarenta. Hasta ahora, habían permanecido inéditos en castellano.

Lejos de personajes muy marcados, el autor se decanta por vidas cotidianas, por parejas incapacitadas para la felicidad, por hombres que pierden su empleo (el narrador de “Autobiografía de un viajante”) o familias embargadas (“De paso”). Huérfanos del sueño americano.

Y a pesar de todo, a pesar del desarraigo, de la conformidad con un destino adverso, el peso trágico está muy medido, es sutil y resulta cercano sin caer en el melodrama.

Quizás porque hasta la vida más ordinaria resulta fascinante si se mira a través de la lente de John Cheever.



Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (06/04/2011), pinchad aquí.

jueves, 28 de octubre de 2010

Ignacio Martínez de Pisón, Aeropuerto de Funchal



Iré al grano. Hay un antes y un después de “Siempre hay un perro al acecho”, al menos en la vida de cualquier apasionado lector (y escritor) de cuentos. Un relato técnicamente muy bien estructurado, angustioso, en el que el lector acompaña al padre atormentado que no quiere ver la tragedia que lo señala culpable. (Espero que no entendáis esta frase, esa es la idea, y os pique la curiosidad de acercaros a este cuento.) Os dejo aquí la crítica que le dedicó Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya, en Revista de Libros. Pero mejor la leéis después del cuento, eh.

No hay excusa para no leer a Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) si nos gusta Carver, Wolf, Lispector, Calcedo, puesto que su escritura está a la altura de los grandes. La antología titulada Aeropuerto de Funchal recoge sólo ocho relatos, ocho flores bellas y envenenadas que han aguantado sin marchitarse el paso del tiempo y la mirada crítica del autor. Sus cuentos recuerdan a la sutileza de Chejov, de Cheever, a las relaciones familiares turbulentas de Alice Munro.

Situaciones que exploran la naturaleza humana, sus luces y sombras, la crueldad pura y gratuita (“El filo de unos ojos”), la necesidad de expiación de un acto sórdido del pasado, que nos persigue en el presente (“Los nocturnos”), el miedo natural de los padres a ver morir a sus hijos, rompiendo así la ley natural (“Siempre hay un perro al acecho”).

Cito sólo mis favoritos, pero hay más. Todos cuentos envolventes, cuya atmósfera nos atrapa y de la que sólo salimos con esfuerzo, horas o incluso días después de haber alcanzado el punto final del cuento. Esta es la maestría de Martínez de Pisón. Que nadie espere volver intacto.


Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (27/10/2010), pinchad aquí.

viernes, 18 de junio de 2010

Richard Yates, Cold Spring Harbor


Confieso que esta es uno de esos libros que ya me gustan sólo de oídas, de los que imagino la portada y pienso en un cuadro de Hopper. No puedo evitarlo. Cold Spring Harbor es una novela de trama sencilla, que se lee fácil, breve (poco más de 200 páginas), que nos cuenta la historia de dos familias unidas a partir del matrimonio de sus hijos mayores: dos familias, sus frustraciones y su avance sostenido hacia el fracaso.

Decir que Richard Yates (1926-1992) tuvo una vida desgraciada y desordenada no aporta demasiado. Tal vez no podía ser de otro modo formando parte de este grupo de escritores que retratan la decepción del sueño americano (Salinger, Cheever, Updike). Sus obras se editaron poco en vida. Algunos lo conocerán por la adaptación al cine de su novela Revolutionary Road, con Leonardo Di Caprio y Kate Winslet.

Estamos en el verano de 1942, el primero tras la incorporación de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial. En Cold Spring Harbor, la trama no es más ni menos que la convivencia entre los personajes, que parece a punto de hundirse en cualquier momento. Lejos de las batallas en suelo europeo, asistimos a otro frente, a una guerra silenciosa de reproches familiares, recelos encubiertos e infidelidades que suenan peor que disparos.

"Los personajes deben encantar y repeler, al diablo con la compasión de los lectores", decía Yates. Así es, estamos ante una novela cuya virtud principal es precisamente la creación del personaje, mediante pocos pero sutiles detalles, con sus miserias, sus sueños rotos. No quiero sonar masoquista, pero…¡qué satisfacción!


Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (16/06/2010), pinchad aquí.