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miércoles, 14 de marzo de 2012

Wells Tower, Todo arrasado, todo quemado


Sin duda, este es uno de los libros de relatos que más me han gustado en lo últimos tiempos. Y nos lo trae Wells Tower (Vancouver, 1973), un desconocido -hasta ahora- autor menor de cuarenta años, que publica este primer libro, estos nueve cuentos de los cuales ninguno tiene desperdicio.

Todo arrasado, todo quemado es, además, el título del último de los relatos, quizás el más extraño, una historia de vikingos en un pasado remoto, que parece no encajar con el resto del volumen. Porque lo que predomina en esta obra son esas historias cotidianas que nos encantan, plagadas de relaciones familiares y sus traumas (el reencuentro de dos hermanos con relaciones tirantes en “Retiro”), de personajes perdedores que vagan a la deriva, de pequeños fracasos y frustraciones de la vida cotidiana. Son cuentos en los que casi siempre hay un triángulo protagonista, tres personajes que entran y salen de las vidas de los otros haciendo ruido y causando destrozos emocionales.

Una mirada particular al mundo de la infancia (en lo relatos “Leopardo”, “En la feria” o “La América salvaje”) inunda también estos relatos, en los que todo encaja, todo tiene un sentido.

Altamente recomendable.


Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (07/03/2012), pinchad aquí.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Programa especial: Segunda residencia




Por fin ha llegado a las librerías Segunda residencia (Tropo Editores). Con este motivo, cambiamos por un día las recomendaciones de lecturas ajenas para ofreceros una entrevista sobre mi segundo libro y el primero de género narrativo.

En la entrevista desgranamos las principales características de los trece cuentos que forman el volumen, las historias y los personajes que habitan las estancias de esas dos casas tan sugerentes de la ilustración de la portada, obra de Oscar Sanmartín.

A la espera de que lo leáis y hagáis vuestra esta ‘segunda residencia’, os dejo el enlace a la entrevista.


Si queréis ver el vídeo de este programa (08/02/2012), pinchad aquí.

martes, 17 de enero de 2012

Kazuo Ishiguro, Nocturnos


A pesar de su nombre y de su aspecto, Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 1954) es un autor profundamente británico. Con seis años se trasladó a Londres, donde vive en la actualidad, y recibió una educación por completo inglesa. En su haber está la maravillosa novela Los restos del día, cuya adaptación al cine, con Emma Thompson y Anthony Hopkins, es más que recomendable.

En Nocturnos, aparecido en Anagrama en 2010, encontramos, como dice su subtítulo, cinco historias de música y crepúsculo, entendido como crepuscular el tono, de fracaso generalizado, de confrontación de las promesas de juventud con los desengaños que va alimentando el tiempo. Estamos, por tanto, ante un libro de relatos, de esa longitud tan querida por los autores anglosajones, cuentos de cuarenta a cincuenta páginas al estilo de Alice Munro, que se leen como variaciones musicales de un mismo tema. Como nexo común, la música y los músicos: un músico callejero en Venecia, un saxofonista en una clínica de cirugía plástica, un violonchelista que conoce a una extraña mujer, dispuesta a darle consejos para mejorar su técnica, entre otros. Todos ellos intentando emerger de un mar de dudas, hacia un futuro (o un pasado) mejor, más exitoso, más feliz, en suma. Y, sin pretenderlo, resultando en ocasiones ridículos, como solo el ser humano puede serlo.

Finales abiertos y ambiguos, con ese punto de desasosiego que nos gusta, sin catarsis, en una escritura de la sutilidad, de la insinuación y del esbozo. Y algo a lo que, quizás, no estamos muy acostumbrados: escenas humorísticas, de corte sarcástico, para darle el toque british al asunto...


Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (18/01/2012), pinchad aquí.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Gonzalo Calcedo, Siameses



“Mi madre entendía mucho de ahogados. Guardaba docenas de recortes de prensa sobre gente que había muerto con los pulmones encharcados y sabía qué piscinas estaban malditas y cuáles no.” De este modo comienza “Liturgia de los ahogados”, uno de los 19 cuentos de Siameses, el último libro de Gonzalo Calcedo (Palencia, 1961). Autor de una quincena de libros (todos ellos de relatos, a excepción de una novela), Gonzalo Calcedo es sin discusión uno de los mejores escritores españoles del género breve. Un escritor coherente, al margen de modas e intereses extraliterarios, que ha logrado manejar a su antojo el complejo mecanismo del cuento. Alguien de quien algunos hemos aprendido mucho y a quien tenemos mucho que agradecer.

Con sendos prólogos de otros dos maestros del género (Carlos Castán y Juan Bonilla), Siameses es la reedición de dos libros anteriores (Otras geografías, 1996, y Liturgia de los ahogados, 1997), dos de sus primeros libros de relatos. Tras la inquietante piscina de la portada, encontraremos historias cotidianas de amigos y vecinos, gente normal, parejas a la espera de un destello de ilusión milagrosa, escenas familiares donde, de pronto, algo estalla en silencio.

Gonzalo Calcedo se sirve de un buril para escribir sobre sus personajes, desdichados, encerrados de repente, extraños, súbitamente enfermos. Su prosa va enlazando frases escénicas, fotográficas, diálogos desnudos, conduciéndonos de la mano por una realidad próxima, conocida y, sin embargo, tan extraña. Quien no lo conozca, ya puede correr a leer a Calcedo. Su escritura tensa, sutil, comedida, no nos dejará indiferentes.

Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (23/11/2011), pinchad aquí.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Jack London, Los mejores cuentos del Gran Norte


Jack London (San Francisco, 1876-1916) es el prototipo del escritor aventurero. Marino, pescador, contrabandista, incluso mendigo, su vida agitada y breve lo hizo desembarcar con sólo 21 años en la Alaska de finales del siglo XIX, entre promesas de oro y riquezas, en una tierra inhóspita que sólo le concedió un retorno enfermo de escorbuto y las manos llenas de historias para ser narradas.

Los ocho relatos que conforman el volumen nos envuelven en el paisaje desolador, de naturaleza implacable, de las regiones del Yukón en plena Fiebre del Oro. En sus cuentos caminamos junto a tramperos sin rostro, sin nombre, aventureros sobre trineos de perros esquimales que van a la caza de fortuna, a la conquista del último territorio virgen o que, quizás, desean ciegamente escapar. A los protagonistas, a caballo entre la heroicidad y la locura, les espera un destino incierto, una lucha por la supervivencia en un medio en el que el hombre no siempre es el elemento más poderoso.

Una lectura bella y feroz, para pasar frío, temor, hambre. Para sentir la congelación en la punta de los pies, el aullido lejano del lobo que se aproxima y la constante compañía de la muerte, como en el inolvidable cuento titulado “Encender una hoguera”.

Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (05/10/2011), pinchad aquí.

viernes, 8 de abril de 2011

John Cheever, Fall river


¿Qué escribe un clásico antes de llegar a serlo? ¿Cómo son los primeros pasos de uno de los mejores cuentistas de nuestra época? John Cheever (Massachussets, 1912 - Nueva York, 1982), el Chejov de los barrios residenciales, no nos es extraño. Hemos leído sus novelas, pero quizás lo recordemos más por sus cuentos. Yo no puedo separarlo de “Reunión” o de “El nadador”, del que rodaron una película en la que un Burt Lancaster bronceado y escaso de ropa recorría las piscinas de sus vecinos.

Ahora, de la mano de Tropo Editores, nos llega esta novedad, editada en 2010, una pequeña joya. Fall river es una recopilación de trece relatos de John Cheever, escritos antes de convertirse en uno de los referentes de la narrativa norteamericana, entre los años treinta y cuarenta. Hasta ahora, habían permanecido inéditos en castellano.

Lejos de personajes muy marcados, el autor se decanta por vidas cotidianas, por parejas incapacitadas para la felicidad, por hombres que pierden su empleo (el narrador de “Autobiografía de un viajante”) o familias embargadas (“De paso”). Huérfanos del sueño americano.

Y a pesar de todo, a pesar del desarraigo, de la conformidad con un destino adverso, el peso trágico está muy medido, es sutil y resulta cercano sin caer en el melodrama.

Quizás porque hasta la vida más ordinaria resulta fascinante si se mira a través de la lente de John Cheever.



Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (06/04/2011), pinchad aquí.

viernes, 25 de febrero de 2011

Italo Calvino, Los amores difíciles


Italo Calvino (Cuba, 1923 – Siena, 1985) es, sin duda, uno de los pilares de la literatura italiana del siglo XX. Dejó en suspenso sus estudios de agrónomo a causa de la II Guerra Mundial y se graduó en Letras años después, con una tesis sobre Joseph Conrad. ¿Quién no recuerda sus personajes fabulosos de El vizconde demediado, El barón rampante, El caballero inexistente?

En primero de carrera, un profesor escribió su nombre en la pizarra y, de este modo, yo lo descubrí. Leí con avidez todo lo que de él caía en mis manos, sin hacer distingos entre ensayos, cuentos o novelas. Guardo buenos recuerdos de aquellas lecturas febriles, pero Los amores difíciles (1970) es el libro que mejor ha cumplido años conmigo.

Reeditado en 2009 por Siruela, recoge trece cuentos, trece historias sencillas sobre la ilusión del amor y sus trabas. Uno de mis favoritos quizás sea el titulado “La aventura de un matrimonio”, donde el obrero Arturo Massolari, trabajador nocturno, deberá convivir con la sombra diurna de su mujer, que se levanta de la cama cuando él se acuesta. O “La aventura de un viajero”, en el que se narra el incómodo recorrido en tren de un hombre enamorado, con la esperanza de encontrarse con su novia, que vive en otra ciudad.

Relaciones titubeantes que empiezan, parejas condenadas a la brevedad, a la inmediatez, a la imposibilidad. Y, sin embargo, la esencia del amor permanece, ese gozo de amar (un poco difuso a veces), de que el ser amado exista, aunque el vínculo sea fugaz o esté torpedeado por las responsabilidades, la distancia, la diferencia.



Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (23/02/2011), pinchad aquí.

jueves, 28 de octubre de 2010

Ignacio Martínez de Pisón, Aeropuerto de Funchal



Iré al grano. Hay un antes y un después de “Siempre hay un perro al acecho”, al menos en la vida de cualquier apasionado lector (y escritor) de cuentos. Un relato técnicamente muy bien estructurado, angustioso, en el que el lector acompaña al padre atormentado que no quiere ver la tragedia que lo señala culpable. (Espero que no entendáis esta frase, esa es la idea, y os pique la curiosidad de acercaros a este cuento.) Os dejo aquí la crítica que le dedicó Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya, en Revista de Libros. Pero mejor la leéis después del cuento, eh.

No hay excusa para no leer a Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) si nos gusta Carver, Wolf, Lispector, Calcedo, puesto que su escritura está a la altura de los grandes. La antología titulada Aeropuerto de Funchal recoge sólo ocho relatos, ocho flores bellas y envenenadas que han aguantado sin marchitarse el paso del tiempo y la mirada crítica del autor. Sus cuentos recuerdan a la sutileza de Chejov, de Cheever, a las relaciones familiares turbulentas de Alice Munro.

Situaciones que exploran la naturaleza humana, sus luces y sombras, la crueldad pura y gratuita (“El filo de unos ojos”), la necesidad de expiación de un acto sórdido del pasado, que nos persigue en el presente (“Los nocturnos”), el miedo natural de los padres a ver morir a sus hijos, rompiendo así la ley natural (“Siempre hay un perro al acecho”).

Cito sólo mis favoritos, pero hay más. Todos cuentos envolventes, cuya atmósfera nos atrapa y de la que sólo salimos con esfuerzo, horas o incluso días después de haber alcanzado el punto final del cuento. Esta es la maestría de Martínez de Pisón. Que nadie espere volver intacto.


Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (27/10/2010), pinchad aquí.

martes, 6 de abril de 2010

Alice Munro, El amor de una mujer generosa


Me gusta Alice Murno. Me gusta tanto que puedo estar leyendo sus cuentos, uno tras otro, hasta ponerme enferma de sus historias, hasta que me parecen todos el mismo relato y entonces tengo que dejarla por un tiempo y pasar a otra cosa. Es como un pequeño empacho placentero. Luego, durante unos días, cuando me pongo a escribir, sólo se me ocurren historias de familias canadienses, pasando las vacaciones en Wasaga Beach o viviendo en un piso de alquiler en la parte oeste de Vancouver. No lo puedo evitar. Efectos secundarios.

El amor de una mujer generosa es su último volumen de cuentos aparecido en español, publicado por RBA en 2009. Ocho cuentos, ocho relatos extraños, con extensión de novela corta y apariencia de auténticas novelas por la complejidad de sus tramas y la profundidad de sus personajes. Sus protagonistas son siempre mujeres, pero no hay en ellas nada de ese tufo doctrinal a costa de la condición femenina.

El relato que da título a este volumen gira en torno a una muerte misteriosa que se va desvelando poco a poco, a partir de la vida de los muchachos que descubren el cadáver y de una mujer por completo ajena a la historia. El conflicto, lo oculto, sale a flote, pero nunca se cierra por completo. Contraindicado para los enemigos de los finales abiertos.

Cierro la recomendación de hoy con una frase de Alice Munro, que es para mi escritura una máxima: “Una idea sólo me interesa si tiene alguna complejidad moral, si tiene varias aristas.”

Si queréis ver el vídeo de este programa (17/02/2010), pinchad aquí.

jueves, 11 de marzo de 2010

Aquí empieza nuestra historia, de Tobias Wolff




Aquí empieza nuestra historia es el último libro del estadounidense Tobias Wolff, editado por Alfaguara en abril de 2009. Me pregunto si alguna vez llegaré a hartarme de los narradores americanos, de sus historias cotidianas y descarnadas, de su maestría en la construcción del relato, pero, mientras tanto, seguiremos recomendando a estos autores. La ilustración de la portada es un buen aperitivo de lo que encontraremos dentro: un buzón típicamente americano, un coche, una mujer que mira sin que le veamos la cara. Ya nos estamos preguntando quién conduce, si es el coche de ella, si de un momento a otro lo va a utilizar para esa huida latente.

Tobias Wolff es un tipo curioso, de sonrisa franca y bigote. Nacido en Alabama en 1945, es fundamentalmente un autor de cuentos. Otros libros de relatos que recomendamos son Cazadores en la nieve (no os perdáis el maravilloso cuento que da título al volumen o el titulado “En el jardín de los mártires norteamericanos”), De regreso al mundo, La noche en cuestión. Ha dado clases de escritura creativa en universidades de Estados Unidos y tuvo entre sus colegas a Raymond Carver, con quien a menudo se le relaciona. No exageramos si decimos que es uno de los cuentistas vivos de más prestigio mundial.

En Aquí empieza nuestra historia encontraréis 31 cuentos, de los cuales 21 ya han aparecido en otros libros anteriores y 10 son cuentos nuevos. En cierta medida, es un libro “antología”, para leer los que él mismo considera sus mejores cuentos.

Tobias Wolff huye de los personajes muy marcados y grandilocuentes y prefiere las vidas ordinarias, le encantan los perdedores, los traumas de la infancia o de la juventud, las meteduras de pata, los errores, los comportamientos imprevisibles o irascibles, y los cuenta a modo de crónica. Sus personajes nos atraen porque escribe con detalles concretos y araña de forma sutil en los pequeños conflictos. Niños que mienten, hermanos que no se entienden, parejas en las que reina la incomunicación pero en las que todo parece de lo más normal, es decir, circunstancias cotidianas que, cuando las observamos de cerca, como el fango mirado al microscopio, resultan extraordinarias.

Un libro fácil de leer, gracias a que el autor utiliza un lenguaje sencillo, declarativo, en el que la voz narrativa no se implica sobre esos personajes a veces apáticos, perdidos. Los finales son en general abiertos, como la vida, que continúa. No importa tanto el final sorpresivo, que no suele darse, ni la trama, sino la sensación, la impresión, la inquietud y la molestia que queda al llegar al último punto y, en el mejor de los casos, la lucidez que nos invade.

Lo recomendamos a lectores adultos que gusten de historias reales. No os defraudará.