jueves, 29 de diciembre de 2011

Jon Bilbao, Padres, hijos y primates



En verano, tardé dos días en retomar el ritmo habitual después de llegar al final del cuento “Soy dueño de este perro”, de Bajo el influjo del cometa (Ed. Salto de Página, 2010). Este es el efecto que causa Jon Bilbao (Ribadesella, Asturias, 1972) y es estupendo.

Su última novela se titula Padres, hijos y primates. Publicada también en Salto de Página, en marzo de 2011, cumple con creces esas expectativas que nos marcamos los que lo seguimos.

El protagonista de la historia es Joanes, un antiguo alumno de la Escuela de Ingenieros que parecía tener un brillante futuro por delante que no se ha cumplido (apuntemos el dato del fracaso), que se ve arrastrado a una boda en Cancún bajo la amenaza de un huracán. Los turistas deben desplazarse al interior del país y Joanes tiene que conducir por una carretera de mala muerte, donde ocurre un incidente extraño. Poco más adelante se topará con un profesor de la universidad, que ha tenido cierta importancia en el pasado del protagonista. Y hasta ahí podemos contar.

Le queda al lector por descubrir qué ocurrirá con la situación límite, en esa atmósfera inquietante, opresiva, en la que varias amenazas se ciernen sobre el protagonista (el huracán, un pasado que vuelve, el tour de force con el profesor, etc). Y sobre el lector, puesto que en los libros de Jon Bilbao no hay escapatoria posible, ni siquiera al otro lado de la página.

Otra intensa muestra de lo que es capaz de hacer este narrador, con su estilo sereno, fluido, honesto y coherente en sus tramas, en las que la tensión fluye, como un río oscuro y subterráneo que nos fascina y al que no podemos dejar de mirar.


Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (21/12/2011), pinchad aquí.

J.D. Salinger, El guardián entre el centeno



Bajo este misterioso título, se esconde un clásico de la literatura norteamericana, muy recomendable para aquellos que hayan visto esta novela solo desde el asiento de atrás, desde el mito del asesino de John Lennon o las excentricidades de su autor, J.D. Salinger (1919-2010).
Si bien es cierto que se ha escrito mucho sobre ambas cuestiones, El guardián entre el centeno es una historia sencilla y que funciona, un relato en primera persona en la que el protagonista, Holden Caulfield, nos narra cómo es expulsado del colegio y decide pasar un fin de semana “de aventura” en Nueva York, antes de volver a casa y que sus padres se enteren de su expulsión.
El joven Holden tiene algo de adolescente irónico y resentido, hostil hacia el mundo de los adultos, hacia la generación que lo precede. Quizás porque en 1951, año de la publicación de la novela, los jóvenes habían perdido el tren de la heroicidad. Un ejemplo de esos personajes que tanto nos gustan, un personaje varado, confuso en un mundo que no lo comprende, sobre el que pasa sin hacer ruido.


Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (21/12/2011), pinchad aquí.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Gonzalo Calcedo, Siameses



“Mi madre entendía mucho de ahogados. Guardaba docenas de recortes de prensa sobre gente que había muerto con los pulmones encharcados y sabía qué piscinas estaban malditas y cuáles no.” De este modo comienza “Liturgia de los ahogados”, uno de los 19 cuentos de Siameses, el último libro de Gonzalo Calcedo (Palencia, 1961). Autor de una quincena de libros (todos ellos de relatos, a excepción de una novela), Gonzalo Calcedo es sin discusión uno de los mejores escritores españoles del género breve. Un escritor coherente, al margen de modas e intereses extraliterarios, que ha logrado manejar a su antojo el complejo mecanismo del cuento. Alguien de quien algunos hemos aprendido mucho y a quien tenemos mucho que agradecer.

Con sendos prólogos de otros dos maestros del género (Carlos Castán y Juan Bonilla), Siameses es la reedición de dos libros anteriores (Otras geografías, 1996, y Liturgia de los ahogados, 1997), dos de sus primeros libros de relatos. Tras la inquietante piscina de la portada, encontraremos historias cotidianas de amigos y vecinos, gente normal, parejas a la espera de un destello de ilusión milagrosa, escenas familiares donde, de pronto, algo estalla en silencio.

Gonzalo Calcedo se sirve de un buril para escribir sobre sus personajes, desdichados, encerrados de repente, extraños, súbitamente enfermos. Su prosa va enlazando frases escénicas, fotográficas, diálogos desnudos, conduciéndonos de la mano por una realidad próxima, conocida y, sin embargo, tan extraña. Quien no lo conozca, ya puede correr a leer a Calcedo. Su escritura tensa, sutil, comedida, no nos dejará indiferentes.

Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (23/11/2011), pinchad aquí.

Eduardo Laporte, Luz de noviembre, por la tarde



Aviso para navegantes: esta no es una lectura fácil, en la que la ficción apenas nos roce. Publicada por la editorial Demipage, la última novela de Eduardo Laporte (Pamplona, 1979) se nos presenta como un órgano abierto y bello, despiezado, en carne viva, a pesar de su estilo comedido, sutil y elegante. Porque el dolor, si está bien contado, también puede acabar brillando.

Luz de noviembre, por la tarde narra los últimos meses de la vida del padre de nuestro escritor, enfermo de cáncer, bajo la sombra de la reciente muerte de la madre, escasos meses atrás. Todo ello sucede en el año 2000 (Eduardo es un joven universitario de 21 años), aquel año tan eufórico para los demás como triste y sombrío para el autor/protagonista, que, como en un collage, en apariencia desordenado, va descubriendo y descubriéndose en las pequeñas escenas cotidianas y en las reflexiones desde el presente. Así, imitando con maestría los mecanismos de la memoria, sus zonas en penumbra, construye un iceberg de recuerdos sumergidos donde el silencio es, en ocasiones, menos ambiguo que lo que una vez se dijo.

Un libro bien escrito y que agita por dentro, que parte de la familia de Eduardo para trasladarnos a la nuestra propia, a nuestros padres, hijos, hermanos, esos grandes desconocidos con los que compartimos la existencia, acostumbrados a ellos como si siempre hubiesen estado ahí, como si siempre fuesen a estar con nosotros. Una lectura que nos raspará por dentro, como la vida, pero de la que emergeremos, a buen seguro, más lúcidos, más fuertes.


Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (23/11/2011), pinchad aquí.

lunes, 31 de octubre de 2011

Programa Especial: Premio Francisco Ynduráin y Segunda residencia

El pasado 26 de octubre la sección de libros del programa fue algo diferente. En esta ocasión, no recomendamos ninguna lectura, sino que, con motivo de la concesión del Premio Francisco Ynduráin de las Letras, conversamos sobre el galardón y la figura del ilustre crítico literario y profesor de Aoiz.
Asimismo, tuvimos oportunidad de hablar sobre la importancia de la lectura y ofrecimos un adelanto de lo que se podrá encontrar el lector en mi próximo libro de relatos, Segunda residencia (Tropo Editores).

Si queréis ver el vídeo de este programa (26/10/2011), pinchad aquí.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Richard Ford, Mi madre


“No hubo en su vida nada particularmente brillante, nada notable, nada heroico. Pero de alguna manera, hizo para mí posibles mis afectos más verdaderos.” Esto es lo que escribe Richard Ford (Jackson, EEUU, 1944), quizás uno de los mejores escritores norteamericanos de la actualidad (junto con Roth, DeLillo o Updike), en Mi madre, este pequeño y delicioso libro de memorias que se lee de un tirón y cuyo poso queda largo tiempo en nuestro diario de lecturas.

Con un estilo sencillo y conciso, el autor relata con emoción la vida de su madre, Edna Atkin, desde la perspectiva de su reciente muerte. De este modo, recorreremos los primeros años de la infancia y juventud de Edna en los años de la Gran Depresión y, más adelante, la vida en familia, el matrimonio Ford, el nacimiento del pequeño Richard, la muerte del padre y el nuevo escenario que les toca compartir a la madre viuda y al hijo huérfano.

Este libro tiene muchas virtudes: su tono de fina ternura, que no rehúye los momentos tensos pero se aleja del patetismo fácil; el personaje anónimo de la madre, tan valioso en amor y entrega, aceptando el destino que la vida le ofrece; el vínculo familiar a pesar de la muerte, de las adversidades, del paso del tiempo. El autor/hijo intentará narrar la vida de la madre por entero, pero incluso en las regiones más próximas de la memoria existen lugares en penumbra, que no se iluminan del todo. El recuerdo siempre es incompleto y eso es lo que lo hace valioso, relevante, único.



Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (05/10/2011), pinchad aquí.

Jack London, Los mejores cuentos del Gran Norte


Jack London (San Francisco, 1876-1916) es el prototipo del escritor aventurero. Marino, pescador, contrabandista, incluso mendigo, su vida agitada y breve lo hizo desembarcar con sólo 21 años en la Alaska de finales del siglo XIX, entre promesas de oro y riquezas, en una tierra inhóspita que sólo le concedió un retorno enfermo de escorbuto y las manos llenas de historias para ser narradas.

Los ocho relatos que conforman el volumen nos envuelven en el paisaje desolador, de naturaleza implacable, de las regiones del Yukón en plena Fiebre del Oro. En sus cuentos caminamos junto a tramperos sin rostro, sin nombre, aventureros sobre trineos de perros esquimales que van a la caza de fortuna, a la conquista del último territorio virgen o que, quizás, desean ciegamente escapar. A los protagonistas, a caballo entre la heroicidad y la locura, les espera un destino incierto, una lucha por la supervivencia en un medio en el que el hombre no siempre es el elemento más poderoso.

Una lectura bella y feroz, para pasar frío, temor, hambre. Para sentir la congelación en la punta de los pies, el aullido lejano del lobo que se aproxima y la constante compañía de la muerte, como en el inolvidable cuento titulado “Encender una hoguera”.

Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (05/10/2011), pinchad aquí.