jueves, 30 de diciembre de 2010

Sue Kaufman, Diario de un ama de casa desquiciada


Este es el diario de Tina Balser, un ama de casa acomodada de los años sesenta que parece tenerlo todo (un apartamento en la zona oeste de Manhattan, un marido abogado, dos niñas adorables, una situación económica desahogada, etc.) Y, sin embargo, en su vida aparentemente perfecta, no es feliz. En busca de la raíz de su insatisfacción, comienza a relatar las situaciones cotidianas de su existencia en el cuaderno que tenemos entre manos. Desde la relación con su marido y los cócteles a los que asisten, infestados de burguesía intelectualoide que vive de alcohol y apariencias, hasta la minuciosidad de la preparación de la cena de Acción de Gracias, abocada al más hilarante de los desastres. Pero detrás de la nieve sobre Central Park o del humo de los cigarrillos, nos encontraremos con la gran cuestión: la infelicidad de la sociedad del bienestar, de las apariencias y de la falta de amor.

Sue Kaufman (1926-1977) creó en 1967 el personaje de Tina Balser. Neoyorkina como ella, no teníamos constancia de esta autora hasta que este año 2010 la editorial Libros del Asteroide se decide con gran acierto a traducirla al castellano. Y ya va por la tercera edición.

Nada que ver con las parodias autoindulgentes “para mujeres”. Un humor ácido, que no impide la carcajada pero la matiza, lo corroe todo. Si contaba con ellas, el lector acabará adoptando las manías de Tina: confeccionar listas de quehaceres interminables con la sensación de que por mucho que una haga, nunca hará bastante.

Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (22/12/2010), pinchad aquí.

Cesare Pavese, El bello verano


“Aquellos días eran siempre fiesta.” Así empieza El bello verano, novela breve publicada en 1949.

En las noches estiradas del verano, nuestra protagonista es Ginia, una joven frágil, inocente, que trabaja y sale con sus amigas a bailar. Estamos en los años treinta, en el Turín anterior a la guerra. A través de otra muchacha, Ginia entra en contacto con el ambiente bohemio de los pintores y se enamora de uno de ellos. A partir de ahí, marcado por las resistencias y seducciones del comienzo, Ginia iniciará un amor desesperante, cargado de expectativas e ilusiones inestables.

Cesare Pavese (1908-1950) es el poeta del neorrealismo italiano, el simbolista de la realidad sórdida, entre cuyos escombros, sin embargo, crece la flor más delicada. Tuvo una vida difícil, marcada por la Segunda Guerra Mundial, la resistencia y la cárcel, y por su carácter triste, en extremo sensible. Nos dejó poemas escalofriantes y bellos como ese “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” y un puñado de novelas hermosas.

La pérdida de la inocencia y el paso de la adolescencia a la edad adulta. Una educación sentimental de la que nadie puede pretender salir ileso. Si el verano se equipara a la esperanza de la juventud, el invierno será la madurez desengañada. Cien páginas intensas y melancólicas, livianas y al mismo tiempo muy hondas, que dejan un regusto extraño, tan brillante como una pequeña joya.


Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (22/12/2010), pinchad aquí.

viernes, 19 de noviembre de 2010

David Monteagudo, Fin


David Monteagudo es uno de esos casos raros de vocación literaria tardía y brillante, aunque sólo sea por su primera novela. A la prensa le gusta señalar que trabaja en la cadena de montaje de una fábrica de cartones, por aquello del mito de la Cenicienta proletaria que se convierte en princesa escritora. Que nadie se lleve a engaño, sea cual sea esa vida que financia dos.

Fin resulta desde el principio una novela sorprendente, extraña, atípica, diferente a lo que estamos habituados a leer. Sólo por eso, ya merece la pena. Pero es también un fresco psicológico, una novela profundamente humana e individual. Un grupo de antiguos amigos en la cuarentena se reúne tras un largo periodo de poca relación en un refugio de montaña para disfrutar de un fin de semana nostálgico. Sin embargo, nada es lo que parece. Desde el principio, aflora un turbio episodio del pasado que los une y, la primera noche, un inesperado apagón altera los planes de nuestra cuadrilla. A partir de ahí, “algo” nos amenazará, de manera cada vez más cercana y palpable.

El lector se convierte en un personaje más, quizás algo más consciente, atrapado por la prosa asfixiante de las descripciones de ese narrador más omnipotente que omnisciente, que se aleja de nosotros, que nos abandona a nuestra suerte. A toda costa desearemos escapar de la atmósfera apocalíptica, de ese miedo a pleno sol y en espacios abiertos. Sólo por eso, por un instinto de supervivencia, avanzaremos en la lectura, para huir de los galgos como si fuéramos sus presas.

Lectores fácilmente impresionables, abstenerse.


Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (17/11/2010), pinchad aquí.

Miguel Delibes, El disputado voto del señor Cayo


No es un tópico decir que Miguel Delibes nos dejó huérfanos a todos con su muerte acaecida en marzo de 2010. Con él se acabó una saga de escritores, de literatos de otra época que ya no volverá a ser la nuestra. Era el último de los grandes, de aquellos que leíamos en el instituto y, oh rareza, todavía estaba vivo. No importa que obtuviese todos los premios y que el Nobel no lo hubiese invitado nunca a bailar.

Hay frases que se recuerdan más allá de aquellas personas que las idearon. “Milana, bonita”, de Los santos inocentes. Paco Rabal también puso cara a nuestro señor Cayo en la versión cinematográfica. Publicada en 1978, El disputado voto del señor Cayo retrata un momento de la transición política de nuestra historia. Ante las inminentes elecciones, tres jóvenes militantes de un partido político no especificado viajan al corazón de la Castilla rural para conseguir votos. Recalan en un pueblo semiabandonado, en el que vive el señor Cayo, poniendo de manifiesto este leitmotiv de las historias de Delibes, la brecha entre la ciudad, el mundo urbano (con su ritmo frenético, irreflexivo) y el campo, esa realidad otra a punto de desaparecer.

Dos universos, dos tiempos, dos ritmos, dos lenguajes que utilizan el mismo código y sin embargo no se comprenden, y la mirada externa del señor Cayo que nos hace volver sobre las necesidades creadas del mundo en que vivimos.

¿Por qué ofrecer la salvación a quien no necesita ser salvado?

Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (17/11/2010), pinchad aquí.

jueves, 28 de octubre de 2010

Ignacio Martínez de Pisón, Aeropuerto de Funchal



Iré al grano. Hay un antes y un después de “Siempre hay un perro al acecho”, al menos en la vida de cualquier apasionado lector (y escritor) de cuentos. Un relato técnicamente muy bien estructurado, angustioso, en el que el lector acompaña al padre atormentado que no quiere ver la tragedia que lo señala culpable. (Espero que no entendáis esta frase, esa es la idea, y os pique la curiosidad de acercaros a este cuento.) Os dejo aquí la crítica que le dedicó Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya, en Revista de Libros. Pero mejor la leéis después del cuento, eh.

No hay excusa para no leer a Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) si nos gusta Carver, Wolf, Lispector, Calcedo, puesto que su escritura está a la altura de los grandes. La antología titulada Aeropuerto de Funchal recoge sólo ocho relatos, ocho flores bellas y envenenadas que han aguantado sin marchitarse el paso del tiempo y la mirada crítica del autor. Sus cuentos recuerdan a la sutileza de Chejov, de Cheever, a las relaciones familiares turbulentas de Alice Munro.

Situaciones que exploran la naturaleza humana, sus luces y sombras, la crueldad pura y gratuita (“El filo de unos ojos”), la necesidad de expiación de un acto sórdido del pasado, que nos persigue en el presente (“Los nocturnos”), el miedo natural de los padres a ver morir a sus hijos, rompiendo así la ley natural (“Siempre hay un perro al acecho”).

Cito sólo mis favoritos, pero hay más. Todos cuentos envolventes, cuya atmósfera nos atrapa y de la que sólo salimos con esfuerzo, horas o incluso días después de haber alcanzado el punto final del cuento. Esta es la maestría de Martínez de Pisón. Que nadie espere volver intacto.


Si queréis ver el vídeo de la segunda parte de este programa (27/10/2010), pinchad aquí.

A. J. Cronin, La ciudadela



Rescatando clásicos de la literatura, topé con esta novela recomendada de forma insistente por personas cercanas. He de confesar que no me apetecía leerla al principio y he de confesar también que me atrapó su trama, su corte elegante, como el de un abrigo británico, recto, sobrio, solvente. De vez en cuando viene bien dejar de experimentar y leer una novela tradicional sobre la condición humana, el bien y el mal, el pecado y la necesidad de redención. Sin artificiosidades, por favor.

En La ciudadela, cumplimos años con Andrew, el médico protagonista, se nos llenan los pulmones del oxígeno espeso y sucio de la mina y, más adelante, nos horrorizamos con los abusos de una parte de la clase médica, con la cosificación del paciente. Al crear este personaje, Archibald Joseph Cronin (1896 – 1981), médico y novelista de origen escocés, escribió sobre él mismo, sobre su juventud como profesional de la medicina en las zonas mineras de Gales, a comienzos del siglo XX, sobre la miseria de los pobres y los ideales arrolladores de la juventud. Pero también escribió sobre los riesgos del ascenso social y económico, a saber, los efluvios perniciosos del dinero ganado como consecuencia del sacrificio de dos o tres principios hipocráticos.

Una recomendación especial para médicos dolientes de una crisis de fe en su día a día. Les despertará lo duro y lo bello de su profesión. Y a los demás, pacientes todos, nos contará una historia bien escrita, conmovedora y atemporal, una historia que merece ser leída.



Si queréis ver el vídeo de la primera parte de este programa (27/10/2010), pinchad aquí.

viernes, 15 de octubre de 2010

La casa de los Malfenti nº 36










De nuevo os invito a daros una vuelta por el número de otoño (número 36 ya) de La casa de los Malfenti, revista literaria y cultural online. En ella encontraréis muchas colaboraciones interesantes y un pequeño relato de esta humilde recomendadora de libros.

Gracias a Belén, Juanma y Roberto, estupendos anfitriones.

Pinchad aquí para entrar en mi habitación de La casa de los Malfenti

Pero no os quedéis en la puerta. Pasad también al resto de las estancias http://www.lacasadelosmalfenti.com